Archive for May, 2008
La Ley del karma
Thursday, May 29th, 2008Era una tarde de principios de junio y los rayos del sol caían sobre los sufridos transeúntes como láminas verticales e incandescentes.Andrea había pasado la mañana con sus compañeras de la banda de skingirls local a la que pertenecía desde hacía tres años (entró en ella a los 14 años) y se podía afirmar que se había convertido en poco tiempo en la líder de la pandilla, quizás debido al exiguo número de miembros de esta o probablemente al carácter de la muchacha,una mezcla equilibrada de fanatismo, decisión y valentía.No obstante, solía discutir con sus compañeras sobre el funcionamiento de la banda, consideraba que se limitaban a actuar como la mayoría de grupos de skingirls a tareas vacuas y sin sentido, tales como editar pasquines o realizar pintadas y era partidaria de pasar a la acción directa y utilizar la violencia contra sus enemigos, como lo hacían los grupos de chicos, y así se lo hacía saber a sus colegas que no se atrevían a dar ese paso adelante.
Unas horas más tarde, Andrea caminaba sin rumbo fijo por los barrios de la periferia de la ciudad que apenas conocía. Mientas tanto, no podía dejar de pensar en su deseo más ferviente, participar en un acto violento que le cubriera de gloria ante sus amigas aunque tuviera que ocultarlo ante sus padres que se mostraban algo más que preocupados por la conducta y las compañías de su hija. Se sentía orgullosa de las mirada temerosas que atraía su indumentaria, con sus botas militares, unos ajustados pantalones de camuflaje, una chaqueta Harrington y una camiseta con una esvástica de proporciones enormes que cruzaba su pecho. Aunque no era habitual que las skingirls portaran armas de ningún tipo, últimamente Andrea se había aficionado a llevar encima un pequeño puñal de acero pulido con una hoja extralarga que solía esconder en el bolsillo trasero de su pantalón y la hacía sentir más segura y poderosa.
Lentamente Andrea fue dejando atrás los últimos bloques de edificios de las afueras de la ciudad; cruzó un pequeño puente y atravesó un campo de baloncesto y otro de fútbol en los que jugaban una multitud de niños tronantes. Se detuvo un instante y se secó el sudor de la frente con un pañuelo, el calor era ya asfixiante y notaba como el sudor empapaba todo su cuerpo. A continuación, saltó la valla que delimitaba el campo de fútbol y se internó en un gigantesco descampado que a esas horas parecía completamente desierto.
A Andrea siempre le habían gustado los descampados, se sentía extrañamente cómoda en esos curiosos espacios que pueblan nuestras ciudades y que invitan a la soledad y al peligro: los veía más bien como una prolongación de su natural tendencia al desafío. ¡Sí, el desafío la provocaba, la excitaba, constituía una referencia de primer orden en su existencia! ¿Pero qué desafío podía percibirse en aquel descampado? A simple vista parecía que ninguno, una superficie cubierta de hierbajos, piedras y basura sin reciclar si exceptuamos un par de máquinas viejas, un montón de sabanas usadas y los restos oxidados de una fuente pública que había dejado de funcionar hacía ya mucho tiempo.
De repente, Andrea divisó al fondo lo que se asemejaba a un par de gastados bidones de gasolina y apoyado sobre ellos lo que parecía una figura humana. Caminó a buen ritmo unos cincuenta metros, colocándose de espaldas a lo que parecía un hombre dormido descansando junto a los bidones, para ser más precisos un hombre de unos cuarenta años, mulato, de origen presumiblemente caribeño de pelo y bigote negro. La chica dio un respingo: era la oportunidad que había esperado durante tanto tiempo; era el tipo de hombre que la hacía despertarse por las noches con un temblor que precedía una profunda sensación de asco y repulsión, de encontrarse con alguien que consideraba inferior y extraño a ella, pero que al mismo tiempo provocaba en su interior escalofríos que Andrea no entendía por su proximidad a cierto extraño placer, extraño pero placer al fin y al cabo. En sus momentos de lucidez la skingirl reconocía para sus adentros que su aversión era del todo irracional; en otras palabras, se podía estar de acuerdo que no guardaba rencor al individuo en particular, al que no conocía ni sabía nada acerca de él, sino más bien se trataba de una cuestión de epidermis.
Durante un instante que pareció eterno Andrea miró fijamente al hombre y sus ojos, de un azul tan oscuro como su intolerancia, restallaron de un odio feroz. Cogió una piedra del suelo y la lanzó contra el pecho del hombre que se despertó sobresaltado.
-¿Qué pasa? ¿Quién es? – musitó desconcertado.
Al estar de espaldas, no vio quien le había lanzado la piedra y no pudo evitar que otra piedra, esta de mayor tamaño, le golpeara en el hombro causándole un dolor aún más fuerte i provocando que gritara. El hombre sintió miedo. Había oído que bandas de cabezas rapadas atacaban a inmigrantes indefensos, pero hasta ese momento no había conocido el pánico. Quizás había estado demasiado tiempo buscando trabajo, lo había conseguido a medias en un pueblo de la provincia pero la cruda realidad era que el paraíso europeo que le vaticinaban sus paisanos en Surinam se había convertido en un malvivir sin papelees trabajo o dinero. Y ahora le lanzaban piedras sin saber porqué, meditó perplejo.
Como surgido de la nada, apareció Andrea delante de él gritando con voz juvenil:
-¡ Sucio mulato¡ ¡Vete a tu país, cabrón¡
El hombre asustado solo pudo divisar una imagen borrosa antes de retorcerse de dolor ante la brutal patada que le propinó la adolescente. Andrea sonreía satisfecha ante los gemidos de dolor del hombre, transportada por el subidón de adrenalina que recorría su organismo. El hombre levantó la cabeza y pudo averiguar que era una chica su agresor, al vislumbrar el valle de su entrepierna y unos bultitos puntiagudos que sobresalían a través de su camiseta. No le podía pasar por la cabeza la idea de que una chica albergase una actitud tan violenta, en su país las chicas de esa edad se dedican a tener hijos y a obedecer a sus maridos, no a hacer estupideces.
-¿Porqué no reaccionas, macaco de mierda? Solamente sirves para limpiarme las botas, esclavo de los cojones¡ - gritó con fuerza la muchacha, cada vez más envalentonada y roja de ira.
El hombre se levantó aprovechando que Andrea se había quedado parada mientras le insultaba. El racismo de esa chica le sorprendía por su virulencia, pero no le guardaba temor: él se sentía superior a ella en función de su sexo, él hacía sus necesidades de pie y no tenía agujereado el espacio entre sus piernas, él era un auténtico macho. Se dedicó a observarla durante un rato mientras ella proseguía con su catarata de insultos xenófobos y no pudo evitar posar su mirada en ese rostro triangular y atractivo, con una nariz diminuta poblada de pequeñas pecas, unos labios finos que dejaban entrever unos dientes infantiles y blanquísimos; se fijó también en ese pequeño cuerpo adolescente de piel blanca que se presumía firme y en sus antebrazos más musculados de lo normal.
De repente, notó que su sexo se desperezaba y se hinchaba, estaba hambriento de carne blanca y esa chica necesitaba una lección, tenía que aprender a respetar a las personas por igual, esa chica necesitaba un buen macho de piel oscura que le demostrase la no estaba dispuesta a rendirse: logró darse la vuelta y mordió la mano del antillano que respondió con un puñetazo en la boca del estómago de Andrea que cayó de bruces en el suelo.
-¡Aquí superioridad de la virilidad de los hombres mestizos, tenía que curarla de su enfermedad racista a golpes de pene…
El hombre se incorporó por completo con un bulto prominente en su bragueta pero su postura corporal había cambiado; ya no tenía miedo, estaba dispuesto a violar a Andrea sin importarle las consecuencias. Desgraciadamente para Andrea, esta no era consciente del cambio en la actitud del inmigrante y terminó su retahíla de insultos con un escupitajo en plena cara del hombre. Pero esta vez el hombre no se contuvo y la dio una bofetada fuerte en la mejilla, dejando la huella de su palma en la cara. Ahora la confusión se apoderaba de la adolescente que no había previsto la reacción violenta del macho. Sin dejarla tiempo a reaccionar, el caribeño la empujó y Andrea cayó al suelo. Andrea intentó incorporarse, alterada pero aún entera, cuando recibió el impacto de una patada en el vientre que le provocó un ligero gemido. El hombre la cogió por el cinturón del pantalón y la golpeó con la mano abierta entre la oreja izquierda y el ojo con todas sus fuerzas. La chica emitió un aullido de dolor y rodó por el suelo.
-¡Esta es carne de macho! ¡Carne igual que la tuya, mocosa de mierda!- exclamó triunfante mientras agarraba a Andrea por la cintura del pantalón y la arrastraba hasta detrás de los bidones.
Era evidente para Andrea que los roles se habían revertido y era ahora el inmigrante quien imponía su fuerza de macho en la disputa, pero de acuerdo con su carácter la skingirl mando yo, niñata!- rugió el mulato mientras se colocaba encima de ella y le sujetaba las manos.
Se había transformado en una bestia furiosa guiada por el deseo y la venganza. Sus labios chocaron contra los de la chica que contrajo su boca en una mueca de rabia y siguió cubriendo de besos la cara de la skingirl; saciaba su lujuria recorriendo la piel suave de su cuello, le mordía la nariz y lamía los lóbulos de sus orejas como un cachorro hambriento de teta.Andrea no pudo apartar la cara, el contacto del bigote del macho contra su piel la raspaba como si se tratase de una espátula.
-¡Suéltame, cerdo!- gritó con un hilo de desesperación en su voz.
Cada vez era más consciente que había perdido la pelea, que estaba a merced de un mulato prepotente y machista, que iba a ser deshonrada y contaminada por la simiente de un ser que ella consideraba inferior. En un último ataque de desesperación, logró liberar una mano y rasgar la camisa del hombre pero lo único que consiguió fue dejar a la vista un torso oscuro tan macizo que parecía estar hecho de bronce. Un instante más tarde el hombre ya había desabotonado la cremallera del pantalón de Andrea, bajándolo hasta las rodillas y arrancando sus bragas desgarrándolas mientras se las bajaba hasta los tobillos, dejando al desnudo un sexo femenino y adolescente cubierto apenas por un ralo vello castaño dividido por una fina línea vertical. El inmigrante se quitó el pantalón y los calzoncillos y se sacó la verga: era la primera vez que Andrea veía un miembro viril y no pudo reprimir su asco al contemplar ese trozo de carne negra y venosa, completamente erecta y de más de veinte centímetros de longitud. El hombre montó sobre ella e intentó acercar su polla a la vagina de la chica pero Andrea tenía tan cerradas las piernas que la polla del mestizo chocó contra las rodillas de la skingirl.
-¡Abre las piernas!- ordenó hiperexcitado el antillano, pero la chica cerró las piernas con todas sus fuerzas por el pánico a ser penetrada. Sin embargo, Andrea ya se sentía muy fatigada por los efectos de la interminable pelea y al inmigrante no le costó demasiado esfuerzo abrir sus piernas con sus manos, buscando a tientas la vulva de la chica con sus genitales. La skingirl cerró sus músculos vaginales como si la vida le fuera en ello al notar los empujones de la verga del mestizo contra su coño. La polla resbaló arriba y abajo sin conseguir su objetivo de entrar en el cuerpo de la chica, oscilando entre su ombligo y la parte interior de sus muslos hasta que elevando sus caderas embistió de un modo brutal contra la cerrada hendidura de la muchacha.
Poco después Andrea arqueó su cuerpo y lanzó un agudo gemido de dolor ahogado por la mano del macho en su boca, al notar como el glande del mestizo perforaba su himen y un bulto extraño y caliente invadía su coño. Un ardor insoportable se apoderó de su interior mientras el hombre seguía horadando sus entrañas entre gemidos de placer, con el único objetivo de descargar su esperma en la vagina de la chica. Entonces Andrea pudo alargar una mano temblorosa hasta el bolsillo del pantalón que reposaba sobre sus pantorrillas y a ciegas logró coger su puñal; lo agarró con firmeza en dirección al final del vientre del inmigrante, justo donde se hallaba el trozo de verga que permanecía fuera del coño de Andrea, hizo un movimiento rápido y decidido, y la hoja seccionó sin dificultad la carne oscura que empezó a manar sangre. El hombre dio un aterrador grito de dolor, como si se tratase de un animal herido de muerte y perdió el conocimiento rodando por el suelo mucho más allá de donde se encontraba Andrea.
La chica sentía su vagina aprisionada por el trozo de polla sin dueño que se alojaba en ella; la sangre del hombre había empapado sus muslos y no podía creer que hubiera castrado a ese macho estúpido . Se subió rápidamente los pantalones y metió en su bolsillo el puñal ensangrentado. Se levantó y caminó todo lo rápido que su estado físico le permitía en dirección al comienzo del descampado, dejando atrás ese mestizo desnudo y medio desangrado que le había arrancado su virginidad.
Una hora después se hallaba por fin en su casa, en la que por fortuna para ella no se encontraban sus padres. Le parecía increíble que hubiera podido llevar a cabo el trayecto a casa con éxito: lo había hecho a duras penas, con un intenso dolor en el bajo vientre que la había obligado a andar casi doblada por las calles de la ciudad; tampoco entendía como nadie se hubiera alarmado por las magulladuras de su cara o las manchas de sangre de sus pantalones. Se desnudó, y tras lavarse con agua caliente, introdujo sus dedos en su vagina y lentamente pudo extraer el trozo de carne rígido, sin sangre ya en su interior y totalmente amoratado que había pertenecido al inmigrante violador. Guardó el miembro viril a buen recaudo de las miradas indiscretas de sus padres, era el trofeo de su primera gran batalla contra las razas oscuras y se sentía orgullosa de ello: su des -floración la consideraba más bien una herida de guerra.
Dos días más tarde, apareció la noticia en la prensa de la muerte de un inmigrante de Surinam muerto y castrado en un descampado de las afueras. Fuentes policiales se decantaban por las hipótesis de un ajuste de cuentas, sugiriendo la posibilidad de una posible deuda del inmigrante con una banda mafiosa de inmigrantes ilegales. Andrea no comentó nada a sus amigas ni denunció la violación. Todo estuvo de acuerdo con la ley del karma: toda acción conlleva una consecuencia directamente proporcional a dicha acción
Chantaje a la directora
Wednesday, May 28th, 2008Mi nombre es Pedro, y trabajo en departamento contable de una gran empresa, aunque dirigida de forma indirecta por los propios dueños de la misma.
Antonio, es el jefe de contabilidad, y al igual que Santiago, Javier, Luismi y yo mismo, sufríamos las embestidas verbales a las que nos sometía la directora de la empresa, Doña Sara.
Sara ejercía de gerente de la compañía, aunque no era la máxima responsable. Ella daba cuentas al dueño de la empresa, un hombre de mediana edad, dedicado más a ejercer de vividor que a los negocios de la sociedad, aunque sabemos que le gustaba controlar, donde iba el dinero de su empresa, de la que vivíamos un total de 200 empleados.
Sara era bastante dura con sus subordinados. Una mujer de 37 años, madre de una niña de 9 años, muy guapa y estilosa, que había enviudado recientemente por una repentina enfermedad de su marido.
A menudo, solía dejarnos en ridículo ante cualquier visita, declarando lo mal organizada que estaba nuestro departamento, lanzando improperios y echando por tierra todo nuestro trabajo. Eso si, cuando algo estaba bien hecho, no dudaba en aprovechar la situación para apuntarse los galones, sobre todo ante el presidente de la sociedad.
Sara tenía el pelo más bien largo y castaño, unas uñas treméndamente largas y unas vestimentas, que ninguno de nosotros podríamos haber pensado en comprar para alguna de nuestras novias o mujeres, por su alto precio.
Una tarde, Antonio nos pidió que tuviesemos una reunión fuera de la oficina. No era algo extraño, puesto que a veces lo hacía, sobre todo cuando las situaciones en el trabajo se volvían hostiles.
Aquel día no parecía tener demasiado sentido tomar una cerveza despues de la salida del trabajo, la situación se había tornado tranquila durante los últimos días, pero todos apreciábamos a Antonio, y confiábamos en su carácter y criterio. Si él lo veía necesario, había un motivo suficiente para vernos. Todos sabíamos que si él no estuviera al frente del departamento, la empresa habría hecho aguas hacía mucho tiempo.
Esa tarde, nuestro jefe comenzó a hablarnos. Lo que empezamos a oír nos dejó perplejos.
Había un desfalco en la sociedad de una cantidad importante y sólo una persona era capaz de haberlo hecho.
Antonio nos explicó el montaje. Alguien había pasado unas facturas falsas de unos de los principales proveedores, y se habían pagado mediante transferencia. La cuestión, es que las comprobaciones habían dado lugar a saber, que las facturas no habían sido emitidas por la sociedad, y por supuesto, los pagos tampoco habían ido a la misma.
Y a donde han ido los pagos?, preguntamos con interes.
Pues a una sociedad, con un nombre muy parecido. Sólo varían unas letras. Pero lo mejor es, sabeis quien es la única accionista de esa empresa?
Todos nos quedamos pensando.
Es Sara. Ella es la dueña. Ha creado una sociedad con un nombre parecido, ha hecho unas facturas falsas, que ha autorizado para su contabilización, y ella misma ha hecho la transferencia, pero claro, a su propia cuenta.
No dábamos crédito a lo que nos estaba contando Antonio.
Qué haremos? Preguntó Pedro.
No lo sé todavía. Pero creo que tenemos pruebas suficientes para que esta tía no nos vuelva a humillar más,……….
Y para que nos suba el sueldo, bromeó Santi. Era el más inteligente y ocurrente de todos nosotros.
Tengo una idea, mañana le diremos que lo sabemos. Dejadme a mi que lleve la conversación.
Al día siguiente, Sara llegó un par de horas despues que el resto de los mortales que trabajábamos en la empresa.
Antonio y Santi, me pidieron que pasase con ellos y hablásemos con Sara.
Antonio le pidió permiso para tener unos minutos con ella. Como siempre, con su antipatía habitual, nos respondió que sino podía venir uno solo, y teníamos que estar los tres sin trabajar. Que si éramos bebés que no sabían estar sin mamá………Ella se suponía que era mamá.
Antonio fue contundente. Ha habido una fuga de dinero en la empresa.
Sara le respondió con incredulidad, aunque imagino que ya podía suponer de qué se trataba.
Alguien ha falsificado unas facturas y se han pagado.
Antonio, ese es tu trabajo. Si has permitido que eso haya pasado, creo que estás demás en esta empresa.
No tan deprisa, Sara. Sabemos donde ha ido ese dinero, sabemos que las facturas son falsas, y sabemos que la sociedad destinataria, es una empresa tuya y por último, tú has sido quien ha autorizado esos pagos y esas facturas.
Estás insinuando que he sido yo quien ha robado el dinero? Preguntó la directora con voz firme y dura. Tienes diez minutos para recoger las cosas y marcharte. Llamaré a recursos humanos para que preparen tu finiquito.
No tan deprisa, respondió Antonio. Por supuesto que no insinúo que haya sido usted, o tal vez, diga mejor tú. No lo insinúo, lo afirmo, y si yo salgo en este momento de este despacho,tengo todas las pruebas en mi casa, e iré a ver a nuestro presidente, para que decida quien se marcha de la empresa, y a quien denuncia por estafa.
En ese momento, Antonio fue hacia la puerta, y ella en tono mucho más blando, le pidió que se quedara.
Qué es lo que quereis, preguntó la mujer?
Santi fue quien respondió: Hoy es viernes, así que invítanos a tomar una copa esta noche a tu casa. Allí hablaremos tranquilamente, fuera de la mirada de curiosos.
Sara vivía en una gran casa, en una urbanización apartada de la ciudad. Tenía un enorme jardín, todo ello rodeado de una gran valla de ladrillo, que hacía quedar alejado de cualquier mirada de los curiosos que pudieran estar cerca de su hogar.
A la hora señalada, llegamos los 5 en un coche. Realmente, imagino que salvo Santi, ninguno sabíamos lo que íbamos a sacar. Dado el importe del que hablábamos, suponía que nos daría un pellizco por nuestro silencio, que nos alcanzaría a comprar a cada uno, un coche de tipo medio.
Llegamos a la casa, y llamamos a la puerta. Salió ella misma a abrir la puerta, y nos invitó a pasar.
Sara iba realmente guapa. Con una camiseta blanca y unos pantalones pirata, de tela fina, y de color rosa.
Vaya, dijo Antonio. Tan mal va la cosa que ya no te da para pagar al servicio?
No quería que nadie estuviera en casa, incluso he llevado a mi hija con mi madre, para poder hablar con vosotros.
Qué es lo que quereis? Preguntó, volviendo a su grosería habitual, con voz alta y dura.
No seas borde, jefa. Anda, sé buena e invítanos a tomar una copa en el jardín tan bonito que tienes.
Estábamos al comienzo del verano, por lo que la temperatura invitaba a estar en el patio de la casa.
Con paso firme, nos fue abriendo el camino hasta el jardín.
En una despensa, había un frigorífico con todo tipo de refrescos, cervezas y hielo, además en un mueble con vasos de plástico y botellas con bebidas alcohólicas.
Aquí teneis, dijo ella con voz despectiva. Podeis serviros.
No, no, Sarita. Respondió Santi. Estamos en tu casa, eres la anfitriona, y por tanto nos servirás tú.
Ella, sin responder a la pregunta fue preguntando uno a uno lo que íbamos a tomar. Algunos le pedimos una cerveza, mientras que otros pedían unos combinados, que ella, fue preparando con su hielo, alcohol y refresco.
Cuando hubo terminado, preguntó lo que queríamos, qué pretendíamos de ella? Cuanto quereis?
Lo justo es que compartas todo con nosotros, no te parece que no es justo que te hayas apropiado de ese dinero, y además, hayas dejado a tus subordinados como ineptos?
No tengo ya esa cantidad. Cuando murió mi marido, estaba fuertemente endeudada, y en ese momento, sólo con mi sueldo, no podía hacer frente a todos los gastos que se me venían encima.
Sara se levantó, entró dentro de la casa y salió con 5 sobres cerrados.
Santi cogió uno de los paquetes al azar, lo sacó y comprobó que aproximadamente habría el dinero que ella decía, unos 15.000 euros.
Mira que obediente. Valemos 15.000 euros para tí por cabeza, o lo que es lo mismo, 75.000 en total, volvió a hablar Santi, de forma socarrona.
Sarita, queremos algo más. Tú sabes la cantidad de veces que me he marturbado pensando en la puta de mi jefa? Queremos ver como eres sin esa ropa tan bonita que sueles llevar.
Estás loco? Pretendes que me desnude. Venga, coged vuestro dinero, y marchaos.
No es suficiente el dinero. Creo que nosotros perderemos 75.000 euros, pero tu el trabajo, y una demanda judicial por apropiación indebida, falsedad documental, y no sé cuantas cosas más. Ya sabes que lo mío son los números, no las leyes, pero sabemos los dos de lo que hablamos, verdad?
No podeis hacerme esto. Soy una mujer respetable, respondio la mujer.
Por supuesto, respetable y ladrona. En este caso fuí yo quien respondí.
La mujer se desmoronó en ese momento. Se sentó en una silla y comenzó a llorar.
Sabeis lo que me estais pidiendo? Que me desnude delante de vosotros.¡¡¡¡
Nos llevas humillando 4 años, que son los mismos que has estado como directora en la compañía. Ahora, vamos a equilibrar un poco las cosas.
Sara supo que no tenia otra alternativa. No hizo preguntas, no puso condiciones, sólo se levantó de la silla y fue al centro del grupo para comenzar a desnudarse.
No, no, requirió Santi. Ponte mejor un metro a tu izquierda, hay más luz y podremos contemplarte mejor. Pedro movió la silla y la colocó junto a ella, tambien junto al foco de luz.
La mujer comenzó a desabrochar su blusa. No tardó demasiado en quedarse con su sujetador blanco, como única prenda en la mitad superior de su cuerpo.
Qué hija de puta¡¡¡¡¡, llevas el sujetador de marca, dijo jocosamente Santi. Veamos si tu tanga, porque me he dado cuenta que llevas tanga, tambien es igual de caro.
La mujer desabrochó el botón de sus piratas, y lo bajó lentamente, hasta que estos cayeron al suelo.
Efectivamente, su tanguita blanco era precioso, y por supuesto, de marca, como todo lo que lucía ella.
Realmente preciosa, dijo Antonio. Da una vuelta completa para que te veamos bien.
La mujer estava cohibida, pero hizo caso a nuesetro jefe, y comenzó a dar un par de vueltas sobre ella misma.
Bien. Realmente eres preciosa. Ahora vamos a verte las tetas. Nos las vas a enseñar verdad? No querrás que se lo digamos al superjefe?
Sara estaba totalmente a nuestra disposición. Jamás la hubiera podido imaginar en una situación así. Desabrochó por atrás el sujetador, y se deshizo de él.
Muy bonitas tetas, no son grandes, pero se mantienen firmes. Dime preciosa, te las has operado alguna vez?
Ella negó con la cabeza, pero Santi, envalentonado, fue a tocárselas, ante lo que la mujer se zafó de él como pudo.
Pues es cierto, no está operada, dijo riendo con descaro.
Ahora ya sabes lo que te queda, preciosa, vamos a verte entera. Vas a enseñarnos tu coño, verdad que si?
La mujer negó con la cabeza, pero sabía que no tenía otra alternativa que obedecer, sino quería que su secreto se supiera.
Venga, vamos a ver esa rajita. Seguro que gastas mucho dinero en tu depilación. Es laser, o vas todas las semanas a la esteticista? Volvió a preguntar Santi, de forma jocosa.
Con los dedos, comenzó a bajar su tanga, dejando su sexo a la vista de todo. Unos silvidos y apláusos sonaron en el jardín. Todos jadeamos a la anfitriona, que se acababa de desnudar para nosotros.
Se nota el efecto de los rayos ultravioleta, estás totalmente morena. Muy guapa, si señor. Veis que cuidado tiene su coñito? Va a depilarse con mucha frecuencia.
Estaba totalmente rasurada, salvo un pequeño mocho, justo encima de los labios vaginales.
Sara estuvo de pie unos segundos, y fue corriendo hasta la silla, donde se sentó, cogiendo su camiseta como prenda para tapar su desnudez.
Ya estais contentos? Podeis marcharos, por favor, iros ya.
Para nada, respondió. Queremos seguir jugando, dijo Santi, sacando un pequeño paquete de su bolsillo.
Se lo entregó a Sara. Es un regalo, es para tí. Ábrelo.
Qué coño es esto? Preguntó la mujer.
La directora abrió el paquete lentamente, con el tronco lanzado para adelante, y las piernas cerradas, para ocultar al máximo su desnudez.
De él sacó unas bolas chinas, de color azul. Son para tí, dijo Santi.
No pretendereis que use esto? No voy a hacerlo.
Está bien, es tu decisión, pero no hay trato.
Por favor……… no puedo meterme eso.
Era la primera vez en mi vida, que veía suplicar a Sara.
Santi fue contundente, puedes metértelo tú o que lo hagamos alguno de nosotros. Tú elijes. Quieres que las meta yo en tu rajita?
Por cierto, queremos verlo bien, así que piernas bien abiertas y relájate y disfruta. Nosotros tambien disfrutaremos el espectáculo.
Sara comenzó a llorar en silencio. Abrió sus piernas, mientras se introducía, de la forma más rápida posible las bolas que iban atadas al cordel.
Abre las piernas totalmente, todo lo que permita la silla, dijo Antonio.
La directora obedeció.
A ver como las sacas………
La mujer se recostó en la silla, tapó sus ojos para que no se viesen sus lágrimas y comenzó a sacar, una, cada una de las bolas.
Cada vez que sacaba una, se estremecía. No sabíamos lo que podía sentir una mujer al sacar una bola de su vagina, pero era espectacular verlo
Mi nombre es Pedro, y trabajo en departamento contable de una gran empresa, aunque dirigida de forma indirecta por los propios dueños de la misma.
Antonio, es el jefe de contabilidad, y al igual que Santiago, Javier, Luismi y yo mismo, sufríamos las embestidas verbales a las que nos sometía la directora de la empresa, Doña Sara.
Sara ejercía de gerente de la compañía, aunque no era la máxima responsable. Ella daba cuentas al dueño de la empresa, un hombre de mediana edad, dedicado más a ejercer de vividor que a los negocios de la sociedad, aunque sabemos que le gustaba controlar, donde iba el dinero de su empresa, de la que vivíamos un total de 200 empleados.
Sara era bastante dura con sus subordinados. Una mujer de 37 años, madre de una niña de 9 años, muy guapa y estilosa, que había enviudado recientemente por una repentina enfermedad de su marido.
A menudo, solía dejarnos en ridículo ante cualquier visita, declarando lo mal organizada que estaba nuestro departamento, lanzando improperios y echando por tierra todo nuestro trabajo. Eso si, cuando algo estaba bien hecho, no dudaba en aprovechar la situación para apuntarse los galones, sobre todo ante el presidente de la sociedad.
Sara tenía el pelo más bien largo y castaño, unas uñas treméndamente largas y unas vestimentas, que ninguno de nosotros podríamos haber pensado en comprar para alguna de nuestras novias o mujeres, por su alto precio.
Una tarde, Antonio nos pidió que tuviesemos una reunión fuera de la oficina. No era algo extraño, puesto que a veces lo hacía, sobre todo cuando las situaciones en el trabajo se volvían hostiles.
Aquel día no parecía tener demasiado sentido tomar una cerveza despues de la salida del trabajo, la situación se había tornado tranquila durante los últimos días, pero todos apreciábamos a Antonio, y confiábamos en su carácter y criterio. Si él lo veía necesario, había un motivo suficiente para vernos. Todos sabíamos que si él no estuviera al frente del departamento, la empresa habría hecho aguas hacía mucho tiempo.
Esa tarde, nuestro jefe comenzó a hablarnos. Lo que empezamos a oír nos dejó perplejos.
Había un desfalco en la sociedad de una cantidad importante y sólo una persona era capaz de haberlo hecho.
Antonio nos explicó el montaje. Alguien había pasado unas facturas falsas de unos de los principales proveedores, y se habían pagado mediante transferencia. La cuestión, es que las comprobaciones habían dado lugar a saber, que las facturas no habían sido emitidas por la sociedad, y por supuesto, los pagos tampoco habían ido a la misma.
Y a donde han ido los pagos?, preguntamos con interes.
Pues a una sociedad, con un nombre muy parecido. Sólo varían unas letras. Pero lo mejor es, sabeis quien es la única accionista de esa empresa?
Todos nos quedamos pensando.
Es Sara. Ella es la dueña. Ha creado una sociedad con un nombre parecido, ha hecho unas facturas falsas, que ha autorizado para su contabilización, y ella misma ha hecho la transferencia, pero claro, a su propia cuenta.
No dábamos crédito a lo que nos estaba contando Antonio.
Qué haremos? Preguntó Pedro.
No lo sé todavía. Pero creo que tenemos pruebas suficientes para que esta tía no nos vuelva a humillar más,……….
Y para que nos suba el sueldo, bromeó Santi. Era el más inteligente y ocurrente de todos nosotros.
Tengo una idea, mañana le diremos que lo sabemos. Dejadme a mi que lleve la conversación.
Al día siguiente, Sara llegó un par de horas despues que el resto de los mortales que trabajábamos en la empresa.
Antonio y Santi, me pidieron que pasase con ellos y hablásemos con Sara.
Antonio le pidió permiso para tener unos minutos con ella. Como siempre, con su antipatía habitual, nos respondió que sino podía venir uno solo, y teníamos que estar los tres sin trabajar. Que si éramos bebés que no sabían estar sin mamá………Ella se suponía que era mamá.
Antonio fue contundente. Ha habido una fuga de dinero en la empresa.
Sara le respondió con incredulidad, aunque imagino que ya podía suponer de qué se trataba.
Alguien ha falsificado unas facturas y se han pagado.
Antonio, ese es tu trabajo. Si has permitido que eso haya pasado, creo que estás demás en esta empresa.
No tan deprisa, Sara. Sabemos donde ha ido ese dinero, sabemos que las facturas son falsas, y sabemos que la sociedad destinataria, es una empresa tuya y por último, tú has sido quien ha autorizado esos pagos y esas facturas.
Estás insinuando que he sido yo quien ha robado el dinero? Preguntó la directora con voz firme y dura. Tienes diez minutos para recoger las cosas y marcharte. Llamaré a recursos humanos para que preparen tu finiquito.
No tan deprisa, respondió Antonio. Por supuesto que no insinúo que haya sido usted, o tal vez, diga mejor tú. No lo insinúo, lo afirmo, y si yo salgo en este momento de este despacho,tengo todas las pruebas en mi casa, e iré a ver a nuestro presidente, para que decida quien se marcha de la empresa, y a quien denuncia por estafa.
En ese momento, Antonio fue hacia la puerta, y ella en tono mucho más blando, le pidió que se quedara.
Qué es lo que quereis, preguntó la mujer?
Santi fue quien respondió: Hoy es viernes, así que invítanos a tomar una copa esta noche a tu casa. Allí hablaremos tranquilamente, fuera de la mirada de curiosos.
Sara vivía en una gran casa, en una urbanización apartada de la ciudad. Tenía un enorme jardín, todo ello rodeado de una gran valla de ladrillo, que hacía quedar alejado de cualquier mirada de los curiosos que pudieran estar cerca de su hogar.
A la hora señalada, llegamos los 5 en un coche. Realmente, imagino que salvo Santi, ninguno sabíamos lo que íbamos a sacar. Dado el importe del que hablábamos, suponía que nos daría un pellizco por nuestro silencio, que nos alcanzaría a comprar a cada uno, un coche de tipo medio.
Llegamos a la casa, y llamamos a la puerta. Salió ella misma a abrir la puerta, y nos invitó a pasar.
Sara iba realmente guapa. Con una camiseta blanca y unos pantalones pirata, de tela fina, y de color rosa.
Vaya, dijo Antonio. Tan mal va la cosa que ya no te da para pagar al servicio?
No quería que nadie estuviera en casa, incluso he llevado a mi hija con mi madre, para poder hablar con vosotros.
Qué es lo que quereis? Preguntó, volviendo a su grosería habitual, con voz alta y dura.
No seas borde, jefa. Anda, sé buena e invítanos a tomar una copa en el jardín tan bonito que tienes.
Estábamos al comienzo del verano, por lo que la temperatura invitaba a estar en el patio de la casa.
Con paso firme, nos fue abriendo el camino hasta el jardín.
En una despensa, había un frigorífico con todo tipo de refrescos, cervezas y hielo, además en un mueble con vasos de plástico y botellas con bebidas alcohólicas.
Aquí teneis, dijo ella con voz despectiva. Podeis serviros.
No, no, Sarita. Respondió Santi. Estamos en tu casa, eres la anfitriona, y por tanto nos servirás tú.
Ella, sin responder a la pregunta fue preguntando uno a uno lo que íbamos a tomar. Algunos le pedimos una cerveza, mientras que otros pedían unos combinados, que ella, fue preparando con su hielo, alcohol y refresco.
Cuando hubo terminado, preguntó lo que queríamos, qué pretendíamos de ella? Cuanto quereis?
Lo justo es que compartas todo con nosotros, no te parece que no es justo que te hayas apropiado de ese dinero, y además, hayas dejado a tus subordinados como ineptos?
No tengo ya esa cantidad. Cuando murió mi marido, estaba fuertemente endeudada, y en ese momento, sólo con mi sueldo, no podía hacer frente a todos los gastos que se me venían encima.
Sara se levantó, entró dentro de la casa y salió con 5 sobres cerrados.
Santi cogió uno de los paquetes al azar, lo sacó y comprobó que aproximadamente habría el dinero que ella decía, unos 15.000 euros.
Mira que obediente. Valemos 15.000 euros para tí por cabeza, o lo que es lo mismo, 75.000 en total, volvió a hablar Santi, de forma socarrona.
Sarita, queremos algo más. Tú sabes la cantidad de veces que me he marturbado pensando en la puta de mi jefa? Queremos ver como eres sin esa ropa tan bonita que sueles llevar.
Estás loco? Pretendes que me desnude. Venga, coged vuestro dinero, y marchaos.
No es suficiente el dinero. Creo que nosotros perderemos 75.000 euros, pero tu el trabajo, y una demanda judicial por apropiación indebida, falsedad documental, y no sé cuantas cosas más. Ya sabes que lo mío son los números, no las leyes, pero sabemos los dos de lo que hablamos, verdad?
No podeis hacerme esto. Soy una mujer respetable, respondio la mujer.
Por supuesto, respetable y ladrona. En este caso fuí yo quien respondí.
La mujer se desmoronó en ese momento. Se sentó en una silla y comenzó a llorar.
Sabeis lo que me estais pidiendo? Que me desnude delante de vosotros.¡¡¡¡
Nos llevas humillando 4 años, que son los mismos que has estado como directora en la compañía. Ahora, vamos a equilibrar un poco las cosas.
Sara supo que no tenia otra alternativa. No hizo preguntas, no puso condiciones, sólo se levantó de la silla y fue al centro del grupo para comenzar a desnudarse.
No, no, requirió Santi. Ponte mejor un metro a tu izquierda, hay más luz y podremos contemplarte mejor. Pedro movió la silla y la colocó junto a ella, tambien junto al foco de luz.
La mujer comenzó a desabrochar su blusa. No tardó demasiado en quedarse con su sujetador blanco, como única prenda en la mitad superior de su cuerpo.
Qué hija de puta¡¡¡¡¡, llevas el sujetador de marca, dijo jocosamente Santi. Veamos si tu tanga, porque me he dado cuenta que llevas tanga, tambien es igual de caro.
La mujer desabrochó el botón de sus piratas, y lo bajó lentamente, hasta que estos cayeron al suelo.
Efectivamente, su tanguita blanco era precioso, y por supuesto, de marca, como todo lo que lucía ella.
Realmente preciosa, dijo Antonio. Da una vuelta completa para que te veamos bien.
La mujer estava cohibida, pero hizo caso a nuesetro jefe, y comenzó a dar un par de vueltas sobre ella misma.
Bien. Realmente eres preciosa. Ahora vamos a verte las tetas. Nos las vas a enseñar verdad? No querrás que se lo digamos al superjefe?
Sara estaba totalmente a nuestra disposición. Jamás la hubiera podido imaginar en una situación así. Desabrochó por atrás el sujetador, y se deshizo de él.
Muy bonitas tetas, no son grandes, pero se mantienen firmes. Dime preciosa, te las has operado alguna vez?
Ella negó con la cabeza, pero Santi, envalentonado, fue a tocárselas, ante lo que la mujer se zafó de él como pudo.
Pues es cierto, no está operada, dijo riendo con descaro.
Ahora ya sabes lo que te queda, preciosa, vamos a verte entera. Vas a enseñarnos tu coño, verdad que si?
La mujer negó con la cabeza, pero sabía que no tenía otra alternativa que obedecer, sino quería que su secreto se supiera.
Venga, vamos a ver esa rajita. Seguro que gastas mucho dinero en tu depilación. Es laser, o vas todas las semanas a la esteticista? Volvió a preguntar Santi, de forma jocosa.
Con los dedos, comenzó a bajar su tanga, dejando su sexo a la vista de todo. Unos silvidos y apláusos sonaron en el jardín. Todos jadeamos a la anfitriona, que se acababa de desnudar para nosotros.
Se nota el efecto de los rayos ultravioleta, estás totalmente morena. Muy guapa, si señor. Veis que cuidado tiene su coñito? Va a depilarse con mucha frecuencia.
Estaba totalmente rasurada, salvo un pequeño mocho, justo encima de los labios vaginales.
Sara estuvo de pie unos segundos, y fue corriendo hasta la silla, donde se sentó, cogiendo su camiseta como prenda para tapar su desnudez.
Ya estais contentos? Podeis marcharos, por favor, iros ya.
Para nada, respondió. Queremos seguir jugando, dijo Santi, sacando un pequeño paquete de su bolsillo.
Se lo entregó a Sara. Es un regalo, es para tí. Ábrelo.
Qué coño es esto? Preguntó la mujer.
La directora abrió el paquete lentamente, con el tronco lanzado para adelante, y las piernas cerradas, para ocultar al máximo su desnudez.
De él sacó unas bolas chinas, de color azul. Son para tí, dijo Santi.
No pretendereis que use esto? No voy a hacerlo.
Está bien, es tu decisión, pero no hay trato.
Por favor……… no puedo meterme eso.
Era la primera vez en mi vida, que veía suplicar a Sara.
Santi fue contundente, puedes metértelo tú o que lo hagamos alguno de nosotros. Tú elijes. Quieres que las meta yo en tu rajita?
Por cierto, queremos verlo bien, así que piernas bien abiertas y relájate y disfruta. Nosotros tambien disfrutaremos el espectáculo.
Sara comenzó a llorar en silencio. Abrió sus piernas, mientras se introducía, de la forma más rápida posible las bolas que iban atadas al cordel.
Abre las piernas totalmente, todo lo que permita la silla, dijo Antonio.
La directora obedeció.
A ver como las sacas………
La mujer se recostó en la silla, tapó sus ojos para que no se viesen sus lágrimas y comenzó a sacar, una, cada una de las bolas.
Cada vez que sacaba una, se estremecía. No sabíamos lo que podía sentir una mujer al sacar una bola de su vagina, pero era espectacular verla.
Cuando terminó, Sara estaba totalmente avergonzada por todo lo que había hecho delante de los hombres.
Ahora vas a chupármela, mejor chuparnosla. Mientras decía esto, comenzó a bajarse el cinturón, sacando su polla totalmente erecta. Imagino que despues del espectáculo, todos nuestros miembros estaban igual.
La mujer estuvo realizando la felación durante largos minutos. No parecía una gran experta, pero se esforzaba en hacer lo que le habían pedido. No llegó a correrse, y apartó su pene de la boca de Sara.
Quien quiere correrse en la boca de la jefa? Preguntó Santi. Ninguno respondimos.
Pues yo me la voy a follar, contestó el propio Santi.
La levantó del asiento y la puso de rodillas sobre el cesped del jardín, embistíendola con fuerza desde atrás. Todos nos acercamos a ver la penetración. Lo hacía con delicadeza, y sobre todo con toda la exposición, sabiendo que era observado por todos.
Veíamos como su pene entraba y salía, con lentitud, con arrogancia, sabiéndose dueño de la situación.
Cuando iba a correrse, sacó su polla del coño de Sara, para dejar toda su leche encima de su culo.
Yo tambien me animé, y en ese momento, Antonio comentó que le gustaría que se la chupase.
No hubo problema. La mujer siguió de rodillas, metió el miebro de Antonio en su boca, mientras yo comencé a metérsela por detrás.
Mis embestidas, hacían tragar la polla de Antonio casi hasta la garganta, y eso nos excitaba a los dos. No tardamos en tener un gran orgasmo, primero él, y despues yo, que decidimos permanecieran en su boca y vagina respectivamente.
Decidimos marcharnos, cogimos el dinero y le advertimos que sabíamos su historia. Ella quedó tumbada en el jardín, mientras nosotros salimos de la casa.
Sara no fue a trabajar durante los siguientes días, alegando una depresión por la muerte de su marido, pero como es lógico, la historia no había hecho más que empezar.
Chicas Hentai
Tuesday, May 27th, 2008Mari Jo
Monday, May 26th, 2008Alejandra… una violación mas que excitante
Sunday, May 25th, 2008Para empezar. Todo sucedió un miércoles alrededor de las 12:00 del día cuando me encontraba en la facultad con algunos amigos, platicando sobre mujeres, fiestas y fútbol…
-¿Cómo ven a Estefanía?, si o no esta bien sabrosa!
- No pues yo si le como la concha a mordiscos a la perra..
Platicar y platicar fue todo el receso hasta que se acerca Lorena, una chica de 19 años, muy firme de mirada, cabello oscuro, piernas largas y muy bien tornadas, una cadera muy firme y deliciosa y unos senos que chocaban entre si, a cada segundo buscando como escapar de la blusa tan ajustada.
Lorena se acercó diciendo:
-¿Qué onda jorge? Que le vamos a hacer con el trabajo del Insectário…es para mañana y no tenemos nada. (ún insectario es un complemente de cierta cantidad de insectos como muestra)
-Pues mira no tengo la menor idea Lorena, ¿Qué me sugieres?, mientras discretamente observaba como sus tetas pedían auxilio inmediato para escapar. El bulto en el pantalón subía y subía cada vez peor, hasta que tuve la idea de cortas la conversación ya para calmar el morbo.
-¿Por qué no nos reunimos en tu casa, y salimos a agarrar algunos, pues los que podamos porque no tenemos mucho tiempo, te parece?
- Sí, perfecto, pero a las 4:00 de la tarde por favor es que necesitamos mucho tiempo…
- Muy bien Lorena, te alcanzo a las 4:00 nada más avísale a Iván
Lorena se alejaba despidiéndose y dejando a observar su increíble culo mostrado en su falda, excitándome más por cada vez que daba un paso, siguiendo lentamente ese jugoso pedazo de mujer que tenía enfrente.
Llegando a mi casa como por ahí de las 2:20 de la tarde, me dirigí hacia la recamara, para tomar la ropa que llevaría a casa de Lorena, ya que siempre me la había querido follar, y probablemente esa sería la ocasión de suerte para mí. Unos jeans, una playera y unos Vans fueron más que suficiente para ponerme ante la ocasión.
Llegando justamente a las 4:00 de la tarde, lo menos que podía ser era apurarme para no recibir ninguna queja de Lorena. Toqué el timbre para informar que había llegado y efectivamente, Lorena abrió la puerta rápidamente, exclamando:
Pasa, pasa, que no tenemos nada de tiempo…
Segundos después de lo sucedido, terminamos sentados en la sala de estar del hogar de Lorena. Era una casa muy bien decorada, elegante con tonos pastel y brillantes, todo relucía a su esplendor, dejando ver que era una de las familias mas pulcras que alguna vez haya conocido, seguimos conversando sobre tonterías como por donde empezaríamos a buscar insectos y que clase de insectos son los que nos habían pedido para la clase, todo una tontería.
Hasta que segundos mas tardes se asomó una mujer bastante alta, de tez blanca, cabello rojo, piernas extremadamente deliciosas con unos muslos carnosos como todo lo que siempre había soñado el hombre, a pesar de su tremenda figura bien cuidada, unas tetas que definitivamente debían de estar en un record, unos labios carnosos, y bien húmedos junto con una mirada firme y de mujer madura.
-Chicos, esta mujer es mi madre, Alejandra….
- Oye mamá, los chicos vinieron para hacer un trabajo sobre Biología, no tardaremos mucho espero, así que tranquila, esta bien?
- Sí no te preocupes, hola chicos! Como están, siéntanse como en su casa, por favor, si se les ofrece algo, con todo gusto pasen y tómenlo…
- Sí gracias señora Alejandra…
Vestida con un saco muy fino y una falda negra complementando el traje, dejaba ver su figura de mujer madura mas que bien, definitivamente el bulto en mi pantalón tenía que levantarse en ese momento hasta que Iván lo notó y reaccionó al gritar:
- Bien Lorena vamos pues, que luego se nos hace tarde, así que al carro para recorrer los jardines botánicos
Iván se alejó con una mirada salvadora, llevándose a Lorena entre brazos hacia el vehiculo y a mí dejándome en la casa, para hacer las anotaciones sobre la investigación y los tipos de insectos que serían los que se encontrarían junto con su clasificación.
Totalmente aburrido, hasta que detuve un momento la escritura sin dejar de pensar en Alejandra, teniéndola en la casa para mi solo, dejaba que la verga en mi pantalón se agrandará mas y mas a cada segundo que pasaba, era increíble ver la montaña en mis jeans tratándola de aplastar para seguir con el trabajo, no hubo mas remedio que sacármela del pantalón y darle unas buenas jaladas para calmarla, hasta que oí como la puerta de atrás se abría a mis espaldas, haciéndome guardar mi verga nuevamente y fingir que nada había sucedido.
Era ella, que salía por un vaso de agua para regresar a un trabajo en su recamara probablemente, lo que me dejo verla una vez más, y confirmar que no había sido ninguna fantasía sexual el ver a tal mujer, caminando con unas piernas enormemente deliciosas.
Ella me miró fijamente diciendo:
- Así que tú te quedaste, que mal, bueno mira, si te aburres, enciende el televisor y entretente mientras te relajas y continúas trabajando.
Así que lo único que pude hacer fue encender el televisor mientras trataba de olvidar aquella excitación, pero obviamente era inevitable tratar de calmarla. Tuve que sacarme la verga totalmente húmeda por el acto anterior y empezar a fantasear con alguna escena sexual con Alejandra, pensándola ante mis rodillas mamándome el pene mientras exprimía sus tetas. Increíble era saber que tan rico se podía sentir, imaginarme como había visto en películas como el hombre se follaba a la mujer a la fuerza, tirándola del pelo y gritándole que empieza a gemir, para que se corra dentro de ella, tal fue mi fantasía que me imaginaba eso con Alejandra, era una tontería seguir fingiendo que no pasaba nada si desde hacía 20 minutos estaba fantaseando con la mama de una amiga. Cerré la libreta, me ajusté bien el pantalón, me aproximé al baño y lavé mis manos al igual que la cara para no levantar sospecha de que ocurrió algo antes de lo que iría a pasar.
Primero, esperé alrededor de 5 minutos enfrente de la habitación de Alejandra, para que meditara lo que iría a hacer y como lo haría, no fue nada fácil con toda la presión y todo el bulto que llevaba encima, pero en fin, ya era la hora de que calmara todo y estuviera contento.
- Disculpe, señora Alejandra, ¿puedo hablar con usted un momento?
- ….Claro que si! Pásale Jorge estás en tu casa…
- Pásale, pásale mira siéntate en la cama y disculpa el desorden que hay, es que el trabajo y todo me ha dejado sin tiempo de acomodar todo… es una locura te lo juro Jorge..
En el cuarto no había mas que libretas y hojas tiradas al igual qué en la cama, todo se veía bien y la cama donde se encontraba ella sentada en el extremo derecho, estaba cubierta de libros, así que aparte unos cuantos para sentarme en el extremo izquierdo y hablar con ella de esquina a esquina.
Le dije: bueno la verdad es que yo también he tenido bastante trabajo, con su hija e Iván y pues pensé que a lo mejor y hablando con usted me despejaba un poco de todos mis deberes…
-Muy bien, no te preocupes cuando quieras Jorge (al decir esto…ella se acerco mas a mi extremo de la cama y quedando casi junto a mi, dejándome sentir su aroma de mujer que me excitaba aún mas)
-Bueno es que yo le quería decir que…me provoca mucho (diciéndolo de la manera mas baja posible)
A lo que ella dijo…
-Disculpa, no te entiendo Jorge…
-Que me provoca mucho!
El rostro lo decía todo, sabía que el sexo fácil no iría a suceder a lo que la jale de él saco que llevaba y recostándola en la cama con algunos libros al lado de ella, colocándome encima y diciendo:
-Esta que no me aguanto, quiero sentirla mía en este rato solos!
-Estúpido!, exclamó…, que te sucede, no no! Suéltame ya! Que no me toques te digo!
Sus gritos eran inútiles, no podía retractarme a tal momento, era demasiado tarde, así que actué a como nunca tenía planeado..
Desabrochándole el saco fue el comienzo mientras decía: primero la blusa Alejandra, primero la blusa que me muero por tenerte!
Alejandra, daba patadas y golpes como si fuera una caza de animal lo que sucedía, hasta que empezaba a doler tanto que no podía esperar a desabrochar cada botón así que tuve que arrancarlos para abrir el saco de una vez, y lanzarme a esas tetas tan jugosas debajo de un sostén totalmente ajustado.
No pude mas dejar de mirarle los labios así que aventé mi rostro hacía el de ella mientras le lamía la cara como un demente y untaba mi miembro dentro del pantalón hacía su coño dentro de su falda, como si los dos ya estuviéramos desnudos teniendo la mejor penetración salvaje posible…
-Alejandra estas deliciosa, te quiero desnuda ante mi!, mientras le jalaba el pelo desarreglándoselo completamente y quedando sudados los dos.
Desnudarla no fue trabajo fácil pero al fin lo logre mientras ella gritaba: Maldito loco!, De….dejamé! ya!, morboso…
Oír eso alimentaba mi morbo a lo que me hizo desnudarme y mostrarle mi verga en plena cara como si fuera un mini-brazo con todo y músculo…
Hasta que la sorpresa me llegó por atrás y Alejandra me pateó la espalda, lo que me hizo caer frente a ella y la dejó salir de la cama. La ventaja fue tomarla justo antes de salir del cuarto, metiendo el seguro y tirándola hacia la alfombra, diciendo: tú y yo!, follaremos por horas!, te voy a romper cada rincón de mujer que tienes. Agachándome y metiéndole el pene directamente en el coño…
-Ahhh! (Alejandra sintió el golpe mas que fuerte, a lo que la hizo caer en definitivo al suelo con los brazos extendidos)
Tomándola de las tetas y gritándole: Alejandra, quiero que sudes conmigo, siente el pene entrando en tu coño, yo se que lo disfrutas, déjame tenerte conmigo…
La pobre mujer lloraba y lloraba cerrando los ojos como si fuera a terminar en segundos lo que había empezado, tomándola fuertemente de las caderas, metía mi verga centímetros mas en su mojado coño aporreando los testículos en sus labios vaginales, fueron alrededor de 10 minutos de penetración, hasta que un…
-Ahhh! Enormemente fuerte salió de su boca, como si la hubiera asesinado…
Saqué mi pene, dejando tras de mí sus jugos que salían a chorro del coño totalmente mojado, se corrió antes de lo esperado…
-Te corriste!, mujer, tú no puedes ser mas excitante ya.
Su Pelo rojo como siempre se había visto arreglado, estaba ahora mojado y desarreglado junto con su coño. Exprimí sus tetas hasta mas no poder, bofeteándolas como si fueran un par de piñatas, besándola buscando su lengua para jugar con ella mientras la penetración era con mas y mas ganas, hasta encontrarla, al ras de encontrarla la siguiente acción fue escupirle dentro de la boca y compartir la saliva, algo que me excitó, era la escena erótica de mi vida!, follando en el suelo con una madura, sudando acabando de correrse y teniéndola para el tiempo que quisiera. Bastó un rato más para que tuviera que sacar mi verga una vez más de su coño y dejando salir el chorro de jugos que tenía mientras me mojaba los pelos pubicos y parte del abdomen, al derramar todo el jugo de su coño, Alejandra comenzó a gritar y a llorar más diciendo entre cortadamente:
-Guahhh…no por favor no más…me duele todo! (llorando y llorando cada vez más)
Lo que me hizo aprovecharme de su debilidad para besarla a mi antojo, sintiendo como su saliva sin control salía de su boca transportándola a la mía, mientras se la esparcía en la cara dejándola mojada por todos lados, rendida al piso indicando su rendición a mi violación…
Juntarle las piernas después de mi penetración no fue nada difícil ya que parecía un cadáver temblando mientras lloraba, a lo que la voltee para poder penetrar a una madura por primera vez en el ano, para mí ese sería el momento histórico de mi vida. Tomando mi verga con una mano y con otra abriéndola el ano para chocar directamente en su hueco y hacerla reaccionar. Simplemente el hundimiento de mi miembro en su ano hizo que el: Ahhhhh! Surgiera de su boca a cada segundo haciendola moverse como loca, mientras me dejaba rasguñarle su delicado culo, mientras exprimía los muslos que mas había deseado desde esa tarde. Hasta terminar a 1000 por hora y sacar mi verga para corrérme en su ombligo, y repetir la penetración anal, corriendome esta vez en su cara…
Lo que más había querido había terminado.. había violado a mi mujer de ensueño dejándola rendida en el piso sudada, manchada de semen, saliva y jugos vaginales. Eran las 7:00 de la noche, lo que me indicaba que Lorena llegaría en 3 horas, lo que me dejaba jugar con su preciosa madre un rato mas, pero no hice gran cosa…
Introduje mis dedos en su boca sacando su saliva y metiéndomela a la boca diciendo: …Me Encantaste Alejandra…
Saliendo del cuarto desnudo hacía el baño para cambiarme y secarme el sudor…
Al salir, observé que Alejandra estaba sentada en la cama totalmente manchada de todo tipo de líquidos diciendo: Mejor vete, porque no quiero hacer algo de lo que te arrepentirás, y si no digo algo es por defender y proteger a mi hija así que por favor vete enseguida y déjame sola ya!
Qué mas iría a hacer, follé a la mujer de mis sueños y…claro me quede con su calzón!…
Bueno…aquí termina el relato que les comparto hoy, espero que les haya gustado y agradecería que me agreguen al correo: jorge_sexoduro92@hotmail.com, o si no, puedes escribirme al correo electrónico o comentarme en la página sobre el relato. Gracias…
Chicas complacientes en su webcam, cumlen todos tus deseos. Pincha aquí y elige.
El empresario y su putita
Saturday, May 24th, 2008Llegué a las 20,30 a las oficinas del empresario que me había llamado, al llegar me atendió su secretaria Clara, una joven de 21 añitos, muy guapa, morena y con muy buen tipo , que me dio la bienvenida , dos besos, y me acompañó a un despachito donde pude dejar la mochila que había traído y con ella delante me puse mi vestido de látex negro , mi peluca rubia platino y mis labios morados con purpurina en ellos, también unos guantes de látex negros ella me dejó unas sandalias moradas con tacón muy alto , mis piernas estaban totalmente depiladas, y quedé muy sexy, Clara llamó al empresario Juan Antonio, de 47 años de edad , bigote, un poco calvo pero con buena planta ( y buen rabo, cosa que descubriría ,más tarde ), Clara se sentó en un sillón con sus piernas bien separadas mostrándome un tanga de color verde, y yo me senté a su lado y comencé a acariciar su coño por encima del tanga mientras nos besábamos lascivamente . Después me arrodillé y comencé a comer el coño de Clara, mmm , era delicioso , totalmente afeitado, abrí sus labios y lamí como un desesperado, mientras la humedecía el ano con un dedo , después pasé a su clítoris , mientras le metía un par de dedos en el coño y otro par de dedos en el culo , así hasta que ella se corrió . Me besó lascivamente y me volvió a retocar los labios, pasamos al despacho :
Hola, esta es Sylvia , dijo Carla al entrar , Juan Antonio me dio un cachete en el culo, me ofreció una copa , que yo me tomé , seguidamente, se sentó a mi lado en un sofá y puso una película porno en la TV , y se desabrochó el pantalón y se sacó su polla morcillona, no sin que antes yo hubiese manoseado su paquete por encima de sus calzoncillos . Me agaché como puede y me metí su polla en la boca, para chupársela un poco más , cuando ya estaba suficientemente dura le puse un condón . En esto la puerta se abrió y pasaron 5 amigotes suyos, entre 45 y 60 años, el más joven de todos era un empresario negro , altísimo y fortísimo, todos traían su maletín, e iban trajeados como debe ser . Deje de chuparle la polla a Juan Antonio y me fui al centro del despacho , y allí de rodillas les dije :
¿ A qué esperáis ? , a ver , enseñarme esas pollas
- Tienes ganas de rabo ¿eh, putita ?.
En un momento estaba rodeada de 6 pollas , y comencé a chupar como una posesa, al negro lo dejaba para el final pues ese era mi plato fuerte mientras comía una polla , siempre procuraba que mis dos manos estuviesen masturbando otras dos, mientras mi culo era sobado, etc … todos con un condón, así una por una estuve un buen rato comiendo pollas sin apenas tiempo ni para respirar . Ni que decir tiene que el negro tenia un rabo descomunal , que abarcaba mis dos manos y aún así no podía llegar a chupar más que hasta la mitad, pues ya me atragantaba , sin duda era un pollon de unos 26 cm como poco , después me tumbaron en el sofá , y mientras la peli seguía , llegó Clara, y con unos guantes rojos de látex y vaselina empezó a meterme un dedo en culo, luego otro , y después un pequeño vibrador… que introdujo para dilatarme un poco , mientras todos seguían pajeandose, o volviéndose a poner a tono. Me empezaron a penetrar, mientras me enculaba uno , yo chupaba otra polla , y pajeaba a otros dos, los otros dos descansaban y se tocaban de vez en cuando, teniendo en cuenta que Clara estaba sentada abierta de piernas en otro sillón tocándose el coño, alguno aprovecho para follarse a Clara, que también de vez en cuando aprovechaba para comer alguna polla, en todo esto a mi me seguían follando estos 6 hombretones por turnos , después cambiamos de posición y me pusieron a 4 patas con el culo respingón y me enculaban mientras tenia una polla en la boca y justo al lado otra que iba alternando, mientras los otros tres ya estaban follando a Clara por el coño, por el culo y por la boca, a cual parecía disfrutar muchísimo pues no paraba de gemir y de pedir más y más … la oficina ya había cerrado pues si no los gritos de Clara los hubiesen oído hasta en la planta baja, en recepción… como gritaba la muy perra, se nota que estaba cachonda perdida . Después me tumbaron sobre la mesa del despacho y los seis hombres se quitaron los condones , y comenzaron a correrse sobre mi traje de látex , que quedó totalmente lleno de churretones de leche, estaba totalmente manchada como un autentico putón, yo con la cabeza mirando al lado contrario y hacia abajo para evitar ser salpicada. Allí el negro me hizo fotos con una cámara digital, bueno durante toda la follada nos habían hecho fotos privadas a Clara y a mí para su colección, y todo había sido grabado con una videocámara. Allí mismo después mientras ya relajados y yo con mi traje ya limpio , tomábamos una copa , pasaron la cinta de 8 mm a cinta de video , su copia, y nos dieron una copia de la cinta a Clara y otra a mí . A la mañana siguiente recibí en mi e-mail varios e-mails donde se me mandaban unas 40 fotos de aquel encuentro.
Ahora mismo estoy en casa sola , vestida de putita mientras me masturbo con mi consolador y veo la peli y las fotos .
Autor : Sylvia ( la zorrita mamadora )





